lunes, abril 09, 2012

Práctica de la pedagogía crítica.



Rechazo el inmovilismo, la apatía, el silencio... no es posible vivir plenamente como ser humano sin esperanza. Conserven la esperanza.

El mundo de la vida es un mundo permanentemente inacabado, en movimiento.

Si no fuera por la curiosidad, por ejemplo, no estaríamos hoy aquí. La curiosidad es, junto con la conciencia del inacabamiento, el motor esencial del conocimiento. Si no fuera por la curiosidad no conoceríamos. La curiosidad nos empuja, nos motiva, nos lleva a develar la realidad a través de la acción.

Curiosidad y acción se relacionan y producen diferentes momentos o niveles de curiosidad.


el ser que se sabe inacabado entra en un permanente proceso de búsqueda


no hay búsqueda sin esperanza,
y no la hay porque la condición del buscar humano es hacerlo con esperanza. La búsqueda y la esperanza forman parte de la naturaleza humana... la presencia de ustedes en el mundo, la mía, es una presencia de quienes andan y no de quienes simplemente están. Y no es posible andar sin esperanza de llegar.


Durante el proceso de búsqueda hay momentos en que uno se detiene y se dice a sí mismo: no hay nada que hacer. Esto es comprensible, entiendo que se caiga en esta posición. Lo que no comparto es que se permanezca en esa posición. Sería como una traición a nuestra propia naturaleza esperanzada y buscadora.

¿Cómo puedo educar sin estar envuelto en la comprensión crítica de mi propia búsqueda y sin respetar la búsqueda de los alumnos y alumnas?

Todo educando, todo educador, toda educadora, se descubre como ser curioso, como buscador, indagador inconcluso, capaz sin embargo de captar y transmitir el sentido de la realidad.


La comprensión implica la posibilidad de la transmisión. En lenguaje más académico diría: la inteligibilidad encierra en sí misma la comunicabilidad del objeto inteligido.


el simplismo es irrespetuoso para con los educandos. El profesor simplista considera que los educandos nunca estarán a la altura de comprenderlo y entonces reduce la verdad a una verdad a medias, es decir, a una falsa verdad. La obligación de profesores y profesoras no es caer en el simplismo, porque el simplismo oculta la verdad, sino la de ser simples. Lo que nosotros tenemos que hacer es lograr una simplicidad que no minimice la seriedad del objeto estudiado sino que la resalte.


Las maestros y los maestros democráticos intervenimos en el mundo a través del cultivo de la curiosidad y de la inteligencia esperanzada, que se desdoblan en la comprensión comunicante del mundo.


Justamente, en la medida en que nos tornamos capaces de intervenir, capaces de cambiar el mundo, de transformarlo, de hacerlo más bello o más feo, nos volvemos seres éticos.


La tarea fundamental de educadores y educadoras es vivir éticamente, practicar la ética diariamente
con los niños y niñas, y los jóvenes; esto es mucho más importante que el tema de Biología, si somos profesores de Biología. Lo importante es el testimonio que damos con nuestra conducta.


Tenemos que educar a través del ejemplo sin pensar por ello que vamos a salvar al mundo.


No hay inmovilismos en la historia. Siempre hay algo que podemos hacer y rehacer.


La práctica del educador, de la educadora, consiste en luchar por una pedagogía crítica que nos dé instrumentos para asumirnos como sujetos de la historia. Y esta práctica deberá basarse en la solidaridad.


Nota:
Fragmentos de los primeros dos escritos 1. Feliz y desafiado y 2. Práctica de la pedagogía crítica, del libro El grito manso, de Paulo Freire. Más adelante les compartiré más letras de estas lecturas fundamentales en la autoformación de educadores y educadoras que sueñan con que el mundo sea distinto y más responsable. Espero que sea útil.
Juan Pablo Romero Fuentes.

1 comentario:

marga dijo...

¡Hay que atreverse y descubrir!
Saludos.