lunes, septiembre 24, 2012

Los Patojos, Sueños e ideas en acción y César López, Toda bala es perdida...

Estos días, se han sentido demasiado largos algunos, demasiados extraños otros, pero se han sentido; y al final, eso es lo más importante, vivirlos con intensidad para poder contarlos luego. Creo que ha sido una temporada de moda sobre la paz para algunos que necesitan ser expuestos así, pero para otros, una reflexión profunda sobre adquirir compromisos sociales constantes. 

Me permito incluirme en el segundo grupo, el de los compromisos sociales. 

Dirigo un movimiento social que lleva por nombre Los Patojos, y que en la pasada administración ejecutiva fue de alguna manera vista con ojos buenos, en la presente, por otra extraña razón, también; sin embargo, ni en la pasada ni en la presente, hemos trabajado para nadie, es decir, nuestra función como proyecto de prevención a nivel general es la de colaboradores y colaboradoras de la paz para con todos y todas.
(Los Patojos, representando la esperanza y amor social).

Hace unos días se nos invitó a un concierto para la paz, y fuimos, y estuvo bien, y por supuesto, entiendo perfectamente las críticas de todos los sectores, algunos con fundamento y otros solo por que ni modo, su derecho a criticar y desacreditar esfuerzos de cualquier tipo, ya es común y al final, solamente se quedan plasmados en las redes sociales y olvidados al día siguiente, y esto considero, porque solo boca y boca y quejas y nada de nada, y luego vienen las pajas de que eso también y que no sé qué, que el respeto y la tolerancia y que ... en fin... solo pajas y excusas. No es mi estilo.


(Algunos representantes del Colectivo Mi Arte y Los Patojos en Voces para la paz).

Considero, con todo el respaldo social necesario, con las voces de cientos de niños y niñas, de jóvenes que están haciendo un trabajo respetuoso y democrático, que es injusto criticar y desacreditar esfuerzos locales y auténticos como el del Proyecto Los Patojos y todos sus colectivos de arte, educación y activismo social (infantil-juvenil) o el de nuestro amigo colombiano César López, músico y activista social, hombre de luz y soñador (como nosotros); inventor de la escopetarra y promotor de la música y el arte como ejercicios de liberación social, sin conocer nuestras historias o estilos de vida, sin conocer nuestras intenciones y propuestas diarias para mejorar la calidad de vida o la búsqueda incansable del bien común, sin conocer los sacrificios de espacios seguros y de confort para que los hermanos y hermanas guatemaltecos más jóvenes e inocentes, puedan ser fuertes, coherentes y valientes, sin conocernos, no se vale recibir penca. 

(César López con el equipo de malabarismo patojiano).

Pido, el voto de confianza para nuestros esfuerzos, para nuestros sueños, para nuestros resultados, para nuestros niños y niñas motivados, para nuestros jóvenes empoderados, que sin necesidad de la explotación mediática y los señalamientos históricos, son los y las que pueden iniciar procesos de transformación social en sus generaciones, a su estilo y a su manera, tenemos derecho a construir para avanzar y no solo a ser víctimas y victimarios, nuestra función es romper ciclos y hacer bien todo lo que han hecho mal. 

(Colectivo Mi Arte, Resistencia Joven).

¿Es esto algo malo y razón para desacreditarnos? 

¿Querer sentirnos fuertes y listos para escribir nuevas historias, las nuestras, las de los más de diez millones de jóvenes hombres y mujeres guatemaltecas de todo tipo, diversos, con tendencias distintas y maneras de ver el mundo diferentes? 

¿Fortalecer la moral para aceptarnos tal y como somos o como queremos ser? 

El proyecto de una bala perdida del colombiano César López es el esfuerzo de 8 años de trabajo duro y honesto a nivel Colombia para la reducción de la tristeza e indiferencia, el nuestro es de 6 años también de sueños e ideas en acción, y de muchos otros hermanos y hermanas que se mantienen todos los días activos...

César López y Juan Pablo Romero Fuentes.

Recoger las historias encontradas a través de las intervenciones, talleres, proyectos sociales, festivales, escuelas y campañas coherentes de la No Violencia con la Escopetarra en Colombia, y de nuestra parte lo mismo, con la metodología patojiana, donde las visitas y la interacción con jóvenes y niños-niñas son las muestras más dignas sobre la realidad del país... la calle, los barrios, las colonias, las comunidades, municipios, para luego poder comprenderlas y buscar si es necesario, las maneras de transformarlas y mejorarlas.
LOS PATOJOS, SUEÑOS E IDEAS EN ACCIÓN

Músicos de Toda Bala es Perdida, César López y Colectivo Mi Arte en Los Patojos, en nuestro concierto para la paz!

En fin, amigos y amigos que leen estas palabras, solo hay que tener un poco de fe y activar el amor aunque la vida y el momento parezcan jodidos, les comparto nuestro esfuerzo y les dedico nuestro trabajo a todos y todas las que somos y hacemos Guatemala, a los ancestros, a los de  hoy, pero más y con todo la esperanza posible, a los de mañana. 
(Cómo educador, activista social y músico,  utilizo la escopetarra como un símbolo de lucha contra el cese de la violencia armada en todo sentido, la escopetarra en mis manos, dispara canciones y letras de paz)

Gracias Cesar López y a su equipo de hombres y mujeres de luz, Sandra Parra... Gracias al equipo de educadores populares y activistas sociales de Los Patojos, a los amigos artistas y escritores que nos conocen y nos dan palabras de paz, a los colectivos amigos y a los colaboradores internacionales por la confianza y apoyo brindando en estos años...

Nuestra mejor respuesta a la negatividad y al pesimismo se llama: LOS PATOJOS, SUEÑOS E IDEAS EN ACCIÓN!  
Los Patojos y nuestros hermanos de Semilla de Esperanza y Amor.

¿Qué tal ponernos en los zapatos de esos otros por un momento e intentar entender su postura?

Presente en la lucha contra la violencia, indiferencia e injusticia social.


Juan Pablo Romero Fuentes.
Director Ejecutivo Los Patojos.
Ya basta llenarse la boca  de "procesos y procesos y procesos" hay que hacerlos y mostrarlos a los niños y a los jóvenes todos los días, toda la vida, siempre.






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